La fuerza del MiniDv

By M.B.

Estas son las reflexiones del operador de cámara ENG, Juanma Cuéllar, que nos hace llegar sobre el mundo, a veces desprestigiado, del MiniDv. Una oda a todo un formato:

Reportajes, documentales…. En nuestro oficio, son palabras que arrastran el imaginario del curro de élite, equipo sofisticado, HD, Varicam, producción a tope, sonido impoluto, ayudante de cámara, dire de foto, ayudante del ayudante, tomárselo con tiempo, y pasta gansa…

Pero todos sabemos cual es la triste realidad de nuestra profesión. Si no se es uno de esos afortunados que pueden permitirse las condiciones ideales menciondas arriba, no queda más remedio que salir adelante… o renunciar a un contrato que irá a parar a otro de la pila de currículums que guarda la ayudante de producción en su cajón. Y no hablo de teles locales. Es el pan de cada día en T5, Antena3, etc.

El reto es ¿cómo sacar adelante un repor medianamente decente con medios escasos?

Pongamos: un cámara, un redactor enrollado que comprenda que se publica en TV no en un periódico, unas miniDV de gama media-baja a elegir: Sony TRV900, Sony PC100 o Panasonic AG-DVC30 (ya obsoletas). A pelo. Y un adaptador jack-XLR para enchufar el micro de mano o unos inalámbricos. Montaje: al corte, de vídeo a vídeo. Con la postproducción mínima y sin fogonazos innecesarios.

En este link podéis ver algunos reportajes cortos rodados con esas cámaras. Algunos completamente y otros con algunos insertos de betacam SX para las entrevistas, como segunda cámara y para grabar más canales de audio (cuando no se tiene una shure a mano, los inalámbricos te pueden sacar de un apuro dejando un plano fijo y rodando con la otra cámara). (NOTA: en el repor de los GEOS, hay unos planos de betacam desde las alturas tomados por el gran Alberto Sanfelipe).

Pincha AQUI para ver algunos vídeos.

Grabar en miniDV supone la oportunidad de diferenciarse de la masa de lo grabado en betacam. Si se graba en miniDV como si fuera betacam, el resultado es como si el tío Rodrigo se hubiera puesto a grabar un bautizo. Los pesos de los aparatos son diferentes, la posición del punto de vista es diferente, los movimientos son diferentes, el ancho de banda es diferente y el hábito del espectador de consumir imágenes betacam nítidas grabadas en trípode o al hombro, identifica rápidamente las pérdidas de calidad con algo cutre y mediocre.

Los planos abiertos repletos de detalles se vuelven artificiales bajo la compresión digital de una grabación miniDV. Sin embargo, el reducido tamaño de la cámara permite acercarse a los protagonistas. La proximidad de la cámara, acentuada por un angular o una focal corta, minimiza el estrago de la compresión y da al espectador una fuerte sensación de rollo auténtico, de estar metidos en la historia. Pero ¿cómo acercarse aparato en ristre y lograr que la gente se comporte de manera natural?

(…)

Nota: Agradecemos la colaboración al autor de este artículo Juanma Cuéllar.

Continúa en “La fuerza del MiniDv II”.

2 Responses to “La fuerza del MiniDv”

  1. Sólo he visto el documental de los inmigrantes y estoy alucinando con lo que Juanma Cuellar puede hacer con una cámara doméstica. Apenas vibraciones, movimientos fluidos y suaves, grabaciones con luz muy escasa, pero todo perfectamente encuadrado. Manejando un equipo tan espartano es donde se ve que controla mucho. Nunca habría pensado que fuese grabado con esa cámara.
    Desconocía esas diferencias entre miniDV y Betacam, bueno, realmente desconozco muchas cosas sobre ese mundo.

    #392
  2. [...] La fuerza del MiniDv II 5 11 2008 Nota: Viene de “La fuerza del MiniDv” [...]

    #393

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